CURSOS PROFESIONALES DE MASAJE SUECO

¿Quién no ha necesitado un masaje de vez en cuando? ¿Quién no desea olvidarse de todo el estrés diario al llegar a casa? ¿Quién no ha deseado ser consentido en un spa, aunque fuera por unas horas? Los masajes han sido a lo largo del tiempo una de las mejores alternativas para el descanso y la relajación, gracias a la facilidad en su aplicación y al hecho de que sus beneficios pueden percibirse luego de haber disfrutado una sesión de masaje.

Inversión personal

Esta y muchas otras razones que se observan en sus beneficios muestran porque convertirse en un masajista profesional representa una inversión, no solo porque usted aprenderá una técnica de origen milenario, sino porque con los conocimientos obtenidos podrá brindar un momento de relajación y bienestar a sus familiares y conocidos, además de que podrá adquirir técnicas y conocer procedimientos que son bastante apreciados en una sociedad que lleva un modo de vida tan ajetreado como la de hoy en día.

¿En que consiste el masaje sueco?  

Uno de los más conocidos en Occidente, también denominado masaje clásico, y cuyo nombre obedece a su lugar de origen. Este tipo de técnica consiste en la aplicación de movimientos pasivos y activos que pueden incluir tanto ejercicios físicos de tono fuerte como masajes suaves sobre el cuerpo de la persona tratada.

Estos movimientos se realizan en todas las zonas del cuerpo con movimientos centrados en el mejoramiento de la circulación sanguínea; dichos movimientos son contrarios al sentido de la circulación y su objetivo es hacer que el corazón trabaje mejor por medio del incremento de la actividad cardiovascular. Este es considerado el masaje más efectivo si se busca relajar y preparar los músculos.

¿Cómo se realiza este masaje?

Uno de los principales requisitos para efectuar esta técnica es el aceite corporal, que sirve para lubricar la piel del paciente. De este modo el masajista puede realizar movimientos de fricción que producen calor en el tejido muscular, lo que ocasiona el rompimiento de los tejidos que se encuentren adheridos, además de facilitar la liberación de tensión a lo largo del cuerpo.

Procedimiento para el masaje

El masajista debe conocer cuáles son las zonas de tensión de la persona tratada y si esta posee alguna lesión previa que deba ser tratada de manera especial. Posteriormente la persona debe colocarse boca abajo en una cama con un soporte en forma de U, donde colocara la cabeza con el objetivo de mantener neutral la columna vertebral. Se suele comenzar por la espalda, aplicando distintos movimientos y bajando hacia las partes posteriores de las piernas, los brazos, finalizando con el cuello; sin embargo, no existe un procedimiento obligatorio para esta técnica.

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